Día 3.

Entre dos cuerpos, una siberia olvidada, un minuto aletargado sin respuesta, sin mirada… Una despedida tan vacía, tan rutinaria, mera tierra baldía. Fue un “tengo que”, no un “quiero”. Se enfriaron las tazas de té, la noche continúo en su esencia, con una luna pequeña perdida entre las nubes, las palabras vacías fluyeron, tu ego […]