La dimensión del pensamiento

  

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Reflexiones Agosto I

Existen días en los que la nube de la nada se asienta en mis pupilas, me quedo vacía desde el alba hasta el ocaso y no existen palabras que se puedan presentar o exhalar en ese vacío. 

Hay días como el de hoy, donde se manifiesta el miedo, donde las cicatrices pasadas se abren y salen de ellas aquellas angustiosas y pestilentes lágrimas; existen días donde no queda más que dejar suspirar el alma, acomodar aquella nube en algún rincón de las heridas y permitirle que absorba lo que desee absorber. 

La nada, el miedo, el dolor, los recuerdos, las lagrimas… Todo hecho de sal, azufre y mercurio, porque la intención es cambiar, transmutar lo que fue, a lo que soy, yendo (sin mirar atrás) a lo que seré.

No queda más que seguir adelante, agarrando cada uno de los pedazos de mi corazón, esperando que cicatricen, que vuelva a retomar la hermosura de lo abstracto y funcional, para volverlo a introducir y dejar de estar vacía, olvidar la nada, alejar,e invariablemente del miedo, del dolor y por supuesto, las lágrimas.

“Me receto tiempo, abstinencia y soledad”

  

Tolerancia a la frustración

Hay noches en la que la tristeza me abandona, pero se me impregna la melancolía del día. Leo lo que quiero leer, y también lo que tengo que leer, bebo de aquella taza donde el café ha quedado tibio,  procurando concentrarme en el “aquí y ahora”, sin embargo, a veces llamas a mi puerta y sin pedir permiso entras y haces un desastre en mi alma y mi corazón. No me queda que dejar salir las emociones al ritmo de una canción de Enya, y me quedo en silencio, después de la medianoche, tratando de calmarme e intentando desesperadamente en la lectura que tengo pendiente, pero no tengo otra salida que escribirle a la nada, al miedo, a la tristeza, a éste dolor que no me deja por completo, que no me permite estar entera en mi presente.

La ventana está cerrada, pero aún la brisa nocturna suspira tu nombre de una manera tan silente que sólo siento las sílabas pronunciarse en la vibración de mi alma, y así, se llena el todo de tu escabroso silencio y el oscuro sopor de un amor que ha muerto. A ésta hora, en ésta noche, me ahoga el pavor y la ansiedad de volver a llorar tan amargamente por un sueño que murió antes de yo abrir los ojos de la certeza, no quiero volver a caminar junto a un muerto, ni amar en soledad a una sombra que se escabulle entre otros brazos.

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Sólo me queda seguir adelante, alzar la frente, limpiar éstas lágrimas deshidratadas, sonreír (aunque duela) porque: “EL DOLOR ES INEVITABLE, EL SUFRIMIENTO ES OPCIONAL”, y si deseas visitarme, eres bienvenido, aunque me duela, quédate el tiempo necesario pero no para siempre, debo seguir viviendo, porque después del huracán de tu nombre, la tierra por la que pasaste, continúa latiendo, continúa vertiendo sangre, continúa deseando amar y ser amada, porque se viene al mundo a ser feliz, y para colmo, se vive una vez.

Borrador 3

(escrito hace tiempo)

Tengo letras y nada mas, no tengo alma y a veces creo que je no tengo razón, pero poseo algo de tiempo imaginario, un corazón que recién ha vuelto a latir entre manos (y soñar por las noches), unas cuantas estrellas en los ojos que he ahorrado con el paso de los años. 

No es mucho, solo tengo eso, nada más que ofrecerte, nada más que ofrecerme… Aún no te amo, no se si demore o tenga que pasar “algo”, pero…

  Yo queriendo amarte, y tu que huyes de la felicidad que puede provocar el dolor y la incertidumbre.  

Pensamientos aleatorios I (julio)

¿Por qué osas manifestar en mi pensamientos ya muertos?

¿quién te crees como para abrir la boca, hacer un desastre en mi mente para después largarte?

Es impresionante el efecto que tuvieron tus palabras en mi, así como, dices, tuvieron las mías en ti… pero no lo suficiente, nunca es suficiente.. sólo se agitaron las aguas, en un momento, volverá la calma.

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Reflexiones julio I

Tengo una esperanza albergada el ámbar de mi alma, engarzada en plata, olvidada en la pupila de mi Ser. La uso de anillo de vez en cuando, principalmente cuando la nostalgia se enreda en mis ideas y empiezo a delirar entre sueños y realidades.

Me aferro a ésta pequeña esperanza, como si toda mi vida dependiera de ella, de ésta cuasi esfera, que espera, sin esperar y espera, paso a paso, con un letrero tatuado en el pecho:

<<¿Quién eres? ¿De donde vienes? ¿Hacia donde vas?>>

Son las preguntas en la entrada el Templo de la Vida.

Iniciando con el paso firme del pie izquierdo, caminado de derecha a izquierda, sin un reloj en la mente ni una mente en el alma, busco sin encontrar, y encuentro sin esperado.

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No sé si espero ser encontrada, ahogada en la pupila del alba… o ya he sido encontrada, olvidada, dejándome en libertad.