Ayer…

Ayer tuve la oportunidad de entablar una conversación con médico recién egresado de su residencia en el D.F. Fue una extraña coincidencia, sin embargo, fue como beber agua fresca de un río cristalino.

Con lo anterior me refiero que el hecho de estar en una zona metropolitana, un estado pequeño y tranquilo, donde me he dedicado al crecimiento espiritual además del incremento de conocimiento del área médica, me ha apaciguado las aguas de lo que realmente es el mundo médico en la residencia.

Aunque no tenga mucho conocimiento al respecto, debido a que solo he vivido lo que es ser médico interno de pre-grado, y el lugar donde lo hice (que es uno de los mejores par a realizar el internado médico en mi estado)  no se compara con las dimensiones de una ciudad capitalina.  Mis experiencias fueron cercanas a lo que es ser un médico residente, sin embargo, algo que me cayó como agua fría, no lo fui, y no me debieron haber exigido como tal en mi etapa de médico interno, sin embargo, así fue, y formó mi carácter uniendo el área compasiva que he trabajado. ¿Por qué digo que no debieron? Por que es parte del problema el que un médico residente “ceda” la responsabilidad (si entre comillas, porque en realidad no lo ceden, pero si muchas labores que le corresponden a el en su formación como residentes, que a mi en su tiempo, debería haber tenido otras áreas más inclinadas al aprendizaje) debido a que al curso de los años como residente, esto se sigue preservando y continuando, quitando la oportunidad de dicho residente a crecer a su tiempo como humanos y como médicos en formación de una especialidad.

Mientras me hablaba de los detalles de su residencia, entre las buenas y las no tan buenas experiencias, pude ver a través de sus ojos lo que es estar viviendo esa etapa de la vida de un médico especialista. Al vivir esto, pude avivar el fuego que vive en mi con respecto a realizar dicha residencia.

Desde que estuve en la carrera de medicina, se me inculcó y yo permití que se me inculcara dicha idea, de ser especialista médico. Ahora que he terminado la carrera de Medicina exitosamente, a pesar de que aún no encuentre el trabajo ideal, y que me he dedicado a un trabajo espiritual temprano para mi edad, reconozco que es mi ferviente deseo y parte importante de mi plan de vida, el realizar la especialidad médica.

A estudiar muchísimo, ya que la competencia es mucha y las plazas son pocas (La mies es mucha y los operarios, pocos).

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