Hay días…

Hay días en los que la tristeza llega a mi hogar, le invito a pasar y tomamos una taza de té… camina un rato por la casa, se recuesta, se arregla el cabello, y se va. He visto que no hay mucho que hacer cuando llegan las emociones, sino, vivirlas. Es como cuando pasa un tren y yo quiero cruzar, estoy en mi auto pequeño, y veo que pasa.. ¿que hago? me detengo, si veo que va muy lento y se ve largo, quizá hasta apago el auto y espero a que termine de pasar. Sea largo o sea corto, creo que eso no importa, el punto es dejarlo pasar… ya que, no hay mucho que hacer, si acelero me estampo, si cruzo a pie, me descuartiza, entonces… Lo dejo pasar. Lo mismo con las emociones, lo mismo con la tristeza, la dejo pasar, y con paciencia espero a que pase. Sin embargo, ¿que sucede si de pronto el tren se detiene y ya no avanza, ni para adelante ni para atrás? La que se mueve, soy yo, cuando ya veo que el camino está obstruido, giro y me voy por otro camino, lo mismo  con las emociones, con la tristeza, si la tristeza se quiere estancar y ya hasta está adornando su habitación, pues, con toda la pena  me retiro y me voy a otra casa, por temporada o definitivamente, porque no puedo estar toda la vida esperando a que pase ese tren.

Actualización: La psicóloga me ha felicitado, al parecer, esto de estar escribiendo en el blog, me ha ayudado a entablar mejor comunicación con mis emociones dejando un poco de lado a la intelectualización de las palabras. 🙂

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s